Un comando armado interceptó un tractocamión que transportaba 33 toneladas de concentrado de oro y plata de Grupo Minero Bacis en la carretera Durango-Manzanillo, cerca de Guadalajara. Los delincuentes sometieron al chofer y a los guardias durante hora y media; aunque el vehículo fue recuperado, la góndola con el mineral sigue sin localizarse, afectando la cadena logística y las exportaciones mineras del país.
La empresa confirmó que no hubo lesiones físicas entre su personal, pero suspendió temporalmente operaciones para proteger a sus trabajadores. Aunque aún se evalúa el monto exacto de las pérdidas, se estima que asciende a varios millones de dólares, siendo un duro golpe para la industria minera nacional, que ya enfrenta retos de seguridad en sus corredores logísticos.
Este incidente resalta la vulnerabilidad en el transporte de minerales de alto valor y la urgencia de reforzar la seguridad en México, que ocupa el lugar 74 en el índice de Atracción Minera del Instituto Fraser, donde la inseguridad es uno de los factores que desalientan la inversión extranjera en el sector.



