El crecimiento de asentamientos irregulares sobre suelo de conservación en la Ciudad de México ha encendido las alertas ambientales y sociales. Según datos oficiales, al menos 2 mil 500 hectáreas —equivalentes a tres veces el Bosque de Chapultepec— han sido invadidas, principalmente en alcaldías como Tláhuac, Xochimilco, Tlalpan, Cuajimalpa y Álvaro Obregón.
Ante esta problemática, el Gobierno capitalino implementó la estrategia «Ojos Verdes», que combina monitoreo satelital, operativos en campo y acciones legales para frenar la expansión de viviendas ilegales. En lo que va de 2025, se han recuperado 176 hectáreas y resguardado otras 412. Las autoridades han girado órdenes de demolición y presentado denuncias por daños al medio ambiente.
La expansión de estas colonias irregulares no solo representa un riesgo ambiental —al afectar zonas de recarga de acuíferos y biodiversidad—, sino que también pone en peligro a quienes habitan en terrenos sin servicios básicos ni seguridad estructural. La estrategia busca frenar el deterioro ecológico y evitar tragedias asociadas al uso descontrolado del territorio.




